
Con la siembra de rye grass, trébol, avena y vicia, el proyecto de mejoramiento y tecnificación abre un camino de mayor productividad para los productores de leche.
En el Sector Río Grande, donde la ganadería lechera es sustento de numerosas familias, se avanza con paso firme hacia una producción más eficiente y sostenible. Así lo demuestran las acciones desarrolladas en el marco del proyecto “Mejoramiento y tecnificación de los sistemas de producción y conservación de pastos y forrajes para la alimentación de bovinos de leche del Sector Río Grande”, una iniciativa que busca fortalecer la base alimentaria del ganado y, con ello, mejorar los ingresos de los productores.
Un trabajo que empieza desde la tierra
La primera etapa consistió en la preparación del terreno con zapapico, una labor manual que permitió remover y acondicionar el suelo de manera adecuada para recibir las semillas. Este paso, aunque tradicional, resulta clave: un suelo bien preparado favorece la germinación, el desarrollo de las raíces y el aprovechamiento de los nutrientes.
La participación de los beneficiarios en estas jornadas reflejó el compromiso de las familias con el proyecto y el valor del trabajo colectivo para alcanzar mejores resultados.
Dos asociaciones forrajeras para distintas necesidades
Concluida la preparación, se procedió a la siembra de dos combinaciones de especies, seleccionadas por su aporte nutricional y su adaptación a las condiciones de la zona.
Sembrío de rye grass más trébol, combinación de semillas de alto rendimiento y que aporta proteína y contribuye a fijar nitrógeno en el suelo. El resultado es una pastura de calidad, con mayor persistencia y menor necesidad de fertilizantes externos, es decir, es una opción especialmente adecuada para el pastoreo.
En otros terrenos se sembró avena más vicia, mezcla ampliamente valorada como forraje por su buen volumen de producción y su equilibrio entre energía y proteína. Además de consumirse en verde, puede conservarse como heno o ensilado, lo que permite contar con alimento durante los meses de escasez.
Beneficios para el productor
La incorporación de estas especies representa una mejora concreta para la actividad lechera, como es mejorar la alimentación del ganado, con forrajes de mayor valor nutritivo, mayor disponibilidad de alimento a lo largo del año, gracias a la combinación de pastoreo y conservación, potencial incremento en la producción y calidad de la leche, uso más eficiente del suelo, con prácticas que favorecen su fertilidad y reducción de costos en la compra de alimentos externos.
Hacia una ganadería más competitiva
Más allá de la siembra, el proyecto apunta a transferir conocimientos y buenas prácticas que permitan a los productores manejar sus pastizales de forma técnica y sostenible. De esta manera, se sientan las bases para una ganadería lechera más competitiva, capaz de responder a las exigencias del mercado y de mejorar la calidad de vida de las familias del sector.
Las acciones realizadas en Río Grande confirman que la tecnificación y el trabajo conjunto son aliados fundamentales del desarrollo del sector y la Comunidad Campesina La Encañada.