
En un ambiente de entusiasmo y curiosidad, niñas, niños y adolescentes de las comunidades campesinas de Michiquillay y La Encañada vienen sumándose a una experiencia educativa diferente, práctica y transformadora. Como parte del proyecto “Potenciando condiciones para el desarrollo de capacidades, habilidades y destrezas; en niñas, niños y adolescentes, para lograr ciudadanos competentes para la vida”, se puso en marcha el Componente 1: Investigación e Innovación con enfoque STEAM, una propuesta que integra ciencias, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas.
Este componente tiene como eje la implementación e instalación de huertos hidropónicos en instituciones educativas de los niveles inicial, primaria y secundaria. Lo que podría parecer solo una técnica de cultivo, en realidad se ha convertido en una herramienta pedagógica poderosa: los estudiantes aprenden a medir, diseñar, experimentar, analizar resultados y trabajar en equipo, mientras ven crecer sus propias plantas sin necesidad de tierra.
Los docentes, previamente capacitados, acompañan a los estudiantes en cada etapa del proceso, desde la preparación de las soluciones nutritivas hasta el seguimiento del crecimiento de las hortalizas. Esta metodología no solo fortalece la comprensión de conceptos científicos, sino que despierta habilidades creativas y genera un sentido de responsabilidad ambiental.
Las familias y autoridades comunales también vienen mostrando su respaldo a la iniciativa, reconociendo que estos espacios de aprendizaje práctico ayudarán a formar a una nueva generación más preparada, con pensamiento crítico y capaz de afrontar los desafíos del futuro.
Con este proyecto, las comunidades de Michiquillay y La Encañada demuestran que la innovación también nace en el campo y que, con oportunidades y educación de calidad, sus estudiantes pueden convertirse en protagonistas del cambio.